A sus 67 años, Nilson Pinilla terminó su magistratura en la Corte Constitucional con la característica de toda su vida en la Rama Judicial: hablando duro. En entrevista con EL TIEMPO, cuestiona las calidades de dos de sus colegas de la Corte y hace un crudo diagnóstico de lo que se mueve en los altos tribunales del país.
Usted pasó por la Corte Suprema y por la Constitucional. ¿Qué es lo que ha llevado a los actuales niveles de desconfianza de los colombianos en la justicia del país?
Es injusto que se cuestione a la justicia de manera generalizada. Sí se han presentado situaciones que generan inquietudes y dudas, pero son casos identificables, aislados, que no tienen que generalizarse sobre toda la Rama Judicial. En Colombia, la justicia fue capaz de enfrentar el poder de los más altos magnates en todos los campos; logró romper ese dicho popular de que la justicia era solo para los de ruana. Eso pasó con el proceso 8.000, con la ‘parapolítica’. Incluso, he llegado a creer que a la gran dirección del país no le conviene una justicia más eficiente, porque pisaría muchos callos.
¿Están en las cortes los mejores juristas del país?
Hay juristas de talla impecable. Yo no conozco a nadie que tenga más conocimiento del derecho constitucional que la mayoría de los actuales miembros de la Corte Constitucional. Eso sí, tengo grandes incertidumbres frente a Jorge Pretelt y Alberto Rojas. Digo claramente que a mí me preocupa que a la Corte Constitucional, que algunos calificaban como el último bastión de la justicia en el país, se la tome el mal mecanismo de hacer política en Colombia: el clientelismo.
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