viernes, 20 de junio de 2014

'Por primera vez hay las condiciones para construir la paz'

Los colombianos contamos hoy con una oportunidad única en los últimos dos siglos de nuestra historia. La expectativa de la culminación exitosa de las negociaciones de La Habana nos brindará la posibilidad de construir una paz inaplazable para el Estado y sociedad modernos a que aspiramos ser en el siglo XXI.
La centuria pasada, también, aunque con diferencias notables respecto del siglo XIX, fue un período de Constitución y guerra en Colombia. Desde la Carta de 1886 –que necesitó superar, para afianzarse, tres contiendas armadas internas– hasta la Constitución de 1991, impulsada por la profunda crisis colectiva detonada por el magnicidio de Luis Carlos Galán y debida a la monstruosa alianza del narcotráfico y el paramilitarismo.
En el interregno sufrimos la contienda regional –en Boyacá y los Santanderes– de los años 30, la Violencia de los 50, la guerra revolucionaria y, por último, la guerra revolucionaria con la propagación de las guerrillas comunistas que padecemos desde los años 60.
Nuestra historia institucional ha estado marcada, en consecuencia, por una beligerancia permanente que, además, continúa en el presente. Con un saldo de 219.000 víctimas mortales entre 1958 y 2012, de los cuales fueron 117.000 civiles, es decir, conciudadanos no relacionados directamente con el enfrentamiento armado (Centro de Memoria Histórica). Y con toda la miseria, la iniquidad y el atraso general que implica una tragedia humana de esta magnitud.
No obstante, nos encontramos ante el intento más factible de los últimos tiempos por modificar este estado de cosas. Aunque sea indudable que una vez firmados y refrendados los acuerdos que se logren con las Farc, y ojalá con el Eln, no van a desaparecer todos los ingredientes de nuestra desdichada trayectoria.

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