Es común para algunos vecinos del barrio Puentelargo ver a un hombre joven en muletas pasearse por las calles y estaciones de TransMilenio cercanas, insultando a los transeúntes, asustándolos y, según algunos comerciantes, hasta robando. A pesar de que en repetidas ocasiones hemos llamado a la Policía, al momento que los uniformados llegan, requisan al sujeto y al no encontrarle nada, no tienen otra opción sino dejarlo ir.
Sin embargo, la noche del viernes 18 de julio, cuando eran alrededor de las 7 p.m. y me dirigía hacia mi casa, que queda a unas pocas cuadras de la estación de TM de Puentelargo, un hombre en muletas se me lanzó encima, no me dejaba pasar y me empezó a insultar; yo asustada empecé a gritar y a pedir auxilio, pues el hombre me quería a robar. Unos vecinos que estaban cerca, lograron ahuyentarlo. Pero unas cuadras después volvió a aparecer. Fue en ese instante donde un auxiliar de Policía llegó al lugar para ponerle ‘tatequieto’ a este sujeto.
El auxiliar, primero intentó conciliar con él para que se retirara del sector, pero el hombre alterado, se lanzó a golpearlo con las dos muletas que lo sostenían, por lo que este último tuvo que hacer uso del único instrumento que tiene para su defensa: el bolillo.
Ante la agresividad del sujeto –a quien se le notaba que estaba bajo efectos de alucinógenos– unas personas que estaban dentro de una tienda tuvieron que salir a la calle para ayudar al auxiliar, que se encontraba solo y podía resultar muy afectado.
Aunque unos minutos después, y ante los gritos del auxiliar de Policía, llegó otro de sus compañeros, fue casi imposible controlar al hombre de muletas. Finalmente, al transcurrir unos minutos, no tuvieron más opción que dejarlo ir. Pues no podían hacer mucho.
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