Daniel Valdman es un poeta movido por la fuerza del amor. Tiene la convicción de que es esta energía, como él la define, la fuerza más grande que existe. Por ello, está presente en su vida, en cada reflexión que hace, en cada poema que escribe y en cada verso que recita.
Paradójicamente fue la experiencia de la guerra, pues estuvo en tres de estas, la que lo llevó a descubrir que esta energía podía funcionar como medicina y terapia. Comenzó prestando el servicio militar obligatorio en Argentina, país en donde nació, para luego elegir convertirse en un paracaidista de guerra. Su misión: salvar vidas. “Si le salvas la vida a tu enemigo, deja de ser tu enemigo”, precisa este poeta.
Además, trabajó como voluntario en situaciones de riesgo. Llegó a Colombia en 1989 y se vinculó a la Cruz Roja, por lo que al recordar esta época no puede evitar hablar de lo que vivió después del terremoto de 1994, en el Cauca, y cómo logró curar a algunos damnificados. “Aunque no soy médico yo atendía a algunos enfermos, lo que hacía era sacarlos del shock, que existe después de una tragedia, y sanar el alma”, explica.
Una particular terapia, en la que a través de la digitopuntura logra calmar a las personas para luego inyectarle una dosis de amor. Valdman está convencido de que esta energía se puede transmitir a todos los seres vivos (personas, animales y plantas). “Si das amor inconmensurablemente recibes amor”, destacó.
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