martes, 5 de agosto de 2014

Desde bebés hasta dinero, las historias de los olvidos en los taxis

Atrás, en el baúl del taxi, están arrumadas las verduras frescas y las carnes congeladas, que van poco a poco perdiendo su consistencia en el calor del encierro. La pasajera de turno se baja, paga la carrera y retira las bolsas de mercado con un cuidado excesivo.

Como si protagonizaran un entreacto, ambos se despiden de lejos y el taxista sigue su jornada habitual. Pero, a los pocos minutos, a las pocas cuadras, el hombre escucha un rumor de bolsa de mercado en movimiento y sospecha que la mujer ha olvidado algo. Frena, se da vuelta y descubre que aquel sonido, que puede ser el de una bolsa o el de un pañal, cobra vida: la pasajera ha olvidado a su bebé en el asiento trasero del taxi.

El hombre regresa, toca la puerta con el niño en sus brazos y la madre se derrumba en una mezcla de pánico y agradecimiento, de incredulidad y culpa.

Este caso, ocurrido el año pasado, es apenas uno de las múltiples historias de olvido que se presentan a diario en los vehículos amarillos de Bogotá.

La enumeración de los objetos insólitos que los taxistas hallan en sus recorridos regulares no acabaría nunca: un extranjero olvidó dos flautas de tubos disímiles con el símbolo de los juegos olímpicos de Pekín del 2008. Otro dejó caer un anillo de compromiso. Y un taxista descubrió unos bultos de cemento que había cargado un usuario en el baúl luego de que su carro no respondiera con la misma potencia en una pendiente. Se habla de cajas de dientes y hasta de una peluca.

Los usuarios, en medio del desespero que produce el tráfico constante, también abandonan computadores, tarros de pintura, libros, gafas y llaves.

Esos objetos inusuales, que hablan de la vida cifrada de los otros y que en muchos casos permanecen en un olvido permanente en las oficinas de servicio de Taxis Libres y Taxi Imperial (los encargados de recoger los pasajeros en el aeropuerto), hacen parte de los más de 3.000 objetos perdidos que se reportan todos los años en Bogotá en ambas sucursales. Casi el 90 por ciento es devuelto a los usuarios que llaman a reclamarlos.

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