David Cantor, de 28 años, y Juan Pablo Duque, de 32, miran detenidamente las 40 cartas de naipes frente a ellos y al tiempo mueven los labios y los dedos como si sacaran cuentas. Sin embargo, lo que hacen nada tiene que ver con un ejercicio matemático. Ambos tratan de memorizar, en cinco minutos, todas las cartas en su orden, para después recitarlas e, incluso, decir qué lugar del conteo ocupa cada una de ellas.
Y lo logran. Después de registrarlas en la mente, ambos se intercalan para decirlas una a una. Los escasos errores que uno comete durante el proceso son corregidos de una por el otro. Al final, David y Juan Pablo respiran aliviados por haber superado la prueba.
“Esto no es ningún truco de magia o trampa. Cualquiera puede hacerlo si entrena con técnicas existentes que pueden ser útiles en muchos momentos de la vida cotidiana”, explica David, quien en el 2013 participó con Juan Pablo en Supercerebros, programa del canal NatGeo, y demostraron su habilidad memorística con las cartas (Juan Pablo lo hizo recordando patrones en sistema binario).
En aquella ocasión terminaron como finalistas luego de fallar en una de las últimas instancias, por no estar habituados, según ellos, a la presión de las cámaras. Insisten en que su habilidad no es fruto de la genética, sino de un arduo entrenamiento, caracterizado por una serie de ejercicios mentales que practican a diario.
Según el neurólogo Leonardo Palacios, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, esta clase de ejercicios mentales son muy buenos para mantener en buen estado el cerebro, órgano encargado del aprendizaje. “Si las personas pudieran mantenerlo en buena forma mediante diferentes ejercicios –dice–, sus habilidades para retener información valiosa mejorarían”.
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