Eduardo Bianco, cardiólogo uruguayo y director en Latinoamérica de la Alianza para el Convenio Marco para el Control del Tabaco, advierte que los países de la región están en mora de subir los impuestos, medida que dificultaría el acceso a este producto.
Casi una década después de la entrada en vigencia de este convenio (se cumple en febrero del 2015), que dio origen a legislaciones para controlar el tabaquismo en todo el mundo, aún es precaria la aplicación de algunas disposiciones.
A pesar de que se ha ganado en espacios libres de humo y en la toma de conciencia sobre el daño que causa el cigarrillo, no ocurre lo mismo con la prohibición de la publicidad, directa o indirecta, y con el incremento de impuestos.
Bianco dice que si el precio de los cigarrillos subiera un 50 por ciento, se evitarían entre 17.000 y 45.000 muertes al año en la región.
¿Qué balance hace del avance de la legislación en América?
Un gran número de países tienen espacios libres de humo y advertencias sanitarias de más del 50 por ciento, pero falta por eliminar, en forma completa, la publicidad. Eso implica hacerlo en puntos de venta y en la exhibición de los productos de tabaco. Otro aspecto que nos preocupa es el de los impuestos al cigarrillo, medida efectiva para reducir la prevalencia del consumo, sobre todo entre jóvenes y pobres.
¿Qué dificultades enfrenta en América Latina la lucha antitabaco?
La interferencia de la industria tabacalera. El poder e influencia social, política y económica que le confiere el dinero impiden que se apliquen medidas más efectivas. El problema es que la mayoría de los Estados gastan más dinero atendiendo las enfermedades y discapacidades generadas por el cigarrillo que el que reciben por impuestos al tabaco.
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