El joven de 26 años había dado señales de vida durante cerca de cuatro horas después de ocurrido el desplome. Los organismos de socorro en Montería desplegaron toda su capacidad operativa y, con maquinaria de la misma empresa contratista de la obra, realizaron las labores de remoción de escombros con la esperanza de rescatarlo.
Sin embargo, a las 3 p. m. del lunes descubrieron el cuerpo de Fernández sin vida y atado a una estructura metálica que impedía su rescate.
José Fernández Guillín, realizaba trabajos de soldadura en la parte baja del puente, cuando ocurrió la tragedia. 27 de sus compañeros también resultaron heridos, pero fueron llevados de inmediato a hospitales y clínicas en Montería, donde fueron atendidos de manera oportuna.
Fernández era padre de dos niños y vivía en el barrio Vilches de Cereté. Su primo, Carlos Jiménez, cuenta que él había manifestado a toda la familia la felicidad que sentía por haber conseguido un trabajo estable.
Incluso, en días pasados estuvieron departiendo y celebrando por su empleo. “Era muy trabajador, se alegraba cada vez que conseguía un trabajo porque lo que más quería era sacar adelante a su familia”, dijo.
Su padre, Marco Fernández, permaneció en el lugar de la tragedia durante las horas de trabajo de los socorristas. Dijo que se enteró de que su hijo había quedado atrapado en medio de los escombros la misma noche de los hechos en momentos en que atendía una gallera de su propiedad. “Fue una jornada de angustia que terminó en lo que menos queríamos todos en la familia. Es una tragedia”, dijo.
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