Por un lado, la propia Secretaría de Gobierno aseguró que no se han presentado riñas en las zonas que cuentan con bares autorizados para seguir la rumba hasta las 5 de la mañana, durante los últimos cinco fines de semana. Además, que en el mismo periodo, en esos puntos solo se han originado dos de los 17 accidentes de tránsito con heridos registrados en toda la ciudad.
“Las cifras durante estos fines de semana de fiesta segura son absolutamente positivas; se han disminuido la violencia y la conflictividad en esas zonas”, afirmó el secretario de Gobierno, Hugo Zárrate.
Por su parte, la Policía fue enfática en decir que ninguno de los 17 homicidios que se registraron el fin de semana (seis más que durante los mismos días del año pasado) estuvo relacionado con la rumba ampliada.
El general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, expresó que “ninguno fue en puntos de rumba extendida. La mayoría fueron por riñas, en San Cristóbal”. En esa localidad ya se empezaron a tomar cartas en el asunto para controlar la oleada de conflictos que se vienen presentando.
Pero, de otro lado, están los ciudadanos inconformes con una medida que –dicen– no se pensó para todos.
Incluso, varios de ellos, con carteles en mano en contra de la extensión horaria, llegaron en la mañana de este lunes al Concejo de Bogotá a escuchar el debate que se adelantaba sobre el impacto que ha tenido la medida, especialmente en zonas residenciales. ‘La rumba extendida no deja dormir’, decía uno de los letreros.
Por su parte, Hugo Acero, experto en seguridad, también se mostró escéptico.
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