Cada 25 horas un colombiano se quita la vida por problemas en el amor.
Durante el 2013, 1.810 personas decidieron suicidarse en el país, pero solo en la mitad de los casos se pudo establecer el factor detonante. De estos, cuatro de cada diez lo hicieron por causas ‘amorosas’. O más bien, por lo contrario. Los celos, la desconfianza o la inseguridad con la pareja provocaron 253 víctimas, mientras que por desamor hubo 91, señala el más reciente informe Forensis, de Medicina Legal. Se podría decir que el amor en Colombia se cobra una víctima diaria. El domingo es el peor día, especialmente entre las 6 de la tarde y la medianoche. El año pasado, 64 personas eligieron ese día para quitarse la vida por conflictos amorosos. La mayoría hombres (80 por ciento), de entre 20 y 34 años y en su propia casa.
En este tema, como explica Fabián Sanabria, director del Instituto Colombiano de Antropología, hay más preguntas que respuestas, y subraya que el desencadenante es solo uno de los factores del problema. No obstante, en su opinión, “es claro que muchas personas lo están apostando todo a una pareja y cuando esta relación se derrumba, ellos también. Esto implica que no hay apuestas en otros campos de la vida, que no hay vida más allá de la pareja; lo cual significa que no estamos enseñando a los jóvenes a construir un sentido de vida más amplio”.
El panorama colombiano contrasta con lo que ocurre en el resto del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, las primeras razones detrás del suicidio son condiciones depresivas asociadas a una mala situación económica o a enfermedades terminales o crónicas, y con mayor incidencia entre los varones de edad avanzada. Aunque las tasas entre los jóvenes han ido en aumento, y ya son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países.
En el caso de EE. UU., el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) identificó en un estudio la prevalencia de desórdenes familiares, enfermedad mental, desempleo, penurias económicas o ser víctima de violencia entre los desencadenantes de conductas suicidas, pero en el informe no aparecen mencionados los conflictos amorosos. “En Colombia el problema es que no nos enseñan a amar”, se atreve a afirmar Leonardo Aja, psicólogo de la Corporación Buscando Ánimo, especializada en prevenir el suicidio. “La parte afectiva es una de las principales razones del suicidio en el país, precisamente porque es una de nuestras mayores falencias. Buscamos llenar un vacío y asumimos que el otro está para completarlo. Por eso la gente no sabe asimilar la ruptura; no estamos preparados para el rechazo”, dice.
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