Como si brotaran de la tierra, los casinos –más ilegales que legales– han comenzado a multiplicarse en la ciudad. Ninguna zona de Bogotá se escapa de la presencia de estos sitios para apostar grandes sumas de dinero en carreras de caballo mecánicas, ruletas, mesas para blackjack y máquinas tragamonedas.
Es, de las principales ciudades del país, la primera con mayor número de casinos y la tercera, después de Villavicencio y Armenia, con el crecimiento más acelerado en los últimos dos años.
Según Coljuegos, encargada de su regulación, la capital pasó de tener 450 en el año 2012 a 587 en la actualidad. Así las cosas, sin contar con el elevado número de casinos que permanecen en la ilegalidad, en promedio cinco sitios de este tipo abren sus puertas cada mes en Bogotá.
La razón la dan los propios clientes: en los casinos hay diversión, dinero, comida y trago, se gane o se pierda.
“¡Bien! Al fin me recuperé. ¿Cuántos millones cree que tengo aquí? Y sigo ganando, se lo juro”, dijo un hombre, no mayor de 35 años, emocionado, luego de apostar todas sus fichas al 36 rojo de la ruleta, en un casino de Chapinero, en el norte de Bogotá.
“¡Bien! Al fin me recuperé. ¿Cuántos millones cree que tengo aquí? Y sigo ganando, se lo juro”, dijo un hombre, no mayor de 35 años, emocionado, luego de apostar todas sus fichas al 36 rojo de la ruleta, en un casino de Chapinero, en el norte de Bogotá.
En los sitios de este tipo –legales o no– hay más actividad los viernes y los sábados, especialmente cuando es quincena. Algunos están abiertos desde las 8 de la mañana y cierran hasta después de las 9 p. m.
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