No entregar información a los clientes sobre los productos y servicios que prestan, aplicar cobros injustificados y tarifas elevadas, así como la mala atención siguen siendo el mayor dolor de cabeza de las entidades financieras y el problema de nunca acabar para sus usuarios.
El año pasado, las quejas que los clientes del sistema financiero les hicieron llegar a las entidades, a los defensores del consumidor y a la Superintendencia Financiera se acercaron al millón, 12,2 por ciento más que las presentadas en el 2012.
Según un análisis de la Superintendencia Financiera, desde 2009, cuando se registraron cerca de 696.000 reclamos en contra de las entidades del sector, estos mantienen un crecimiento sostenido, al punto de que hoy superan con facilidad el millón, pues no todas las personas reportan su inconformismo.
Sin duda, un mayor número de colombianos tiene hoy acceso a más servicios financieros, incluidos los seguros y productos de inversión, lo que evidencia a su vez un aspecto poco positivo: el alza en las quejas.
El más reciente informe de inclusión financiera de la Asobancaria indica que la penetración de la banca llega al 71,5 por ciento de la población adulta del país, 22,5 millones de personas con algún producto bancario.
Aunque los bancos siguen siendo los mayores receptores de las quejas, 88 por ciento del total en el 2013, es ahí donde menos crecen, solo 2,4 por ciento.
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