Con la adquisición del 7,78 por ciento del Oleoducto al Pacífico (OAP), el más importante proyecto de transporte de petróleo del país, valorado en unos 5.000 millones de dólares y que se proyecta iniciarlo en el año 2018, la Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo de Energía de Bogotá (GEB), está buscando nuevas alternativas para su crecimiento.
El presidente de la compañía, Ricardo Roa Barragán, aseguró que la compra de esta participación se convierte en una apuesta en este sector, como parte de una estrategia para aportarle al desarrollo de proyectos importantes como el OAP la experiencia de la firma en la construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura de transporte, independientemente de los combustibles que se muevan por estas líneas.
El directivo dejó entrever que este no sería el único proyecto de transporte de combustibles líquidos en el que estaría interesada la empresa. Sin confirmar cuáles serían las próximas apuestas, Roa Barragán explicó que antes de terminar el año estará listo el nuevo portafolio de proyectos de transporte de gas y líquidos en los que buscarán invertir.
El presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleo (Acipet), Hernando Barrero Chaves, dijo que, aunque los oleoductos requieren inversiones cuantiosas, si nuevas empresas miran este sector como parte de una diversificación de su oferta, el negocio se vuelve más atractivo para nuevos inversionistas y “se pueden llevar a cabo nuevos proyectos, que Ecopetrol sola no puede hacer”. La construcción del OAP, liderado por la canadiense Embridge y que atravesaría las tres cordilleras para conectar a San Martín (Meta) con Buenaventura (Valle), tiene un costo aproximado de 5.000 millones de dólares y estaría operando en el 2018.
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