Aunque una de las condiciones de la extradición es que en ningún caso un colombiano puede ser condenado a muerte o cadena perpetua, porque esas penas no están contempladas en la legislación colombiana, Miguel Ángel Ramírez, abogado defensor de los extraditados, insiste en que la pena que se les impondría en Estados Unidos podría duplicarse.
Pese a que en Colombia podían haber recibido 40 años de cárcel, y algo similar podría aplicarles la justicia federal, Ramírez y sus familiares insisten en que sería muchísimo mayor. “Un juez puede hallarlos culpables y darles una pena de 65, 70 u 80 años de cárcel; es casi como disfrazar una cadena perpetua”, aseguró.
“Ellos salieron extraditados por asesinar a una persona protegida internacionalmente, pero es bien sabido que no conocían que la persona que resultó muerta era un protegido internacional”, agregó el abogado.
Por su parte, los familiares de los detenidos mostraron su descontento en relación a la forma como fueron extraditados los siete taxistas implicados en el crimen. La razón principal es que todos tienen hijos y es difícil que estos puedan visitarlos a futuro, si llegan a ser encarcelados en EE. UU. Por eso, salieron desde el lunes en la noche, cuando se enteraron de lo que les iba a pasar, para protestar frente al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) por su “apresurada” salida.
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