lunes, 7 de julio de 2014

Primeras luces de la Misión para cambiar el campo

En la mayoría de las quince variables que tiene el Índice de Pobreza Multidimensional que se está aplicando en el país, el campo se raja.
Colombia sabe desde hace décadas del rezago que tiene el sector rural, pero ahora, el primer resultado que entregará hoy la Misión Rural, que lanzó Planeación Nacional hace tres meses, devela con precisión un panorama que hará más compleja la aplicación rápida de una política para desarrollar el campo. “Estos hallazgos serán puestos en consideración del Consejo Directivo de la Misión, que hará unas recomendaciones al Gobierno, el cual quedará en libertad de adoptarlas o no como política pública”, señala la directora de Planeación, Tatyana Orozco.
De acuerdo con dichos hallazgos, el 40 por ciento de los habitantes rurales, en pleno siglo XXI, no tienen acceso a una fuente de agua tratada, problema que en el área urbana está casi superado. En la ‘despensa’ de los colombianos aún está enquistado el analfabetismo: 25 por ciento de las personas que allí viven no saben leer ni escribir. Un 7 por ciento de los hijos de campesinos trabajan, el 40 por ciento de los menores tiene rezago escolar, y la informalidad laboral llega al 92 por ciento.
Por el lado de los ingresos, la situación es más gris aún. La Misión de Planeación Nacional pudo establecer que el 52 por ciento de la población ocupada en el área rural no solo trabaja por cuenta propia sino que tiene los menores ingresos y son los más viejos. Su ingreso mensual es un poco más de la tercera parte de un salario mínimo: 283 mil pesos.
En general, mientras entre los pobres de la zona urbana hay un 10,1 por ciento que tiene ingresos por debajo de la línea de indigencia, en el campo la cifra sube a 17,3 por ciento.

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