lunes, 7 de julio de 2014

San Sebastián, donde las nubes tocan los árboles

En las primeras horas del día, las 200 hectáreas de la reserva ecológica San Sebastián La Castellana están cubiertas por una densa niebla, casi no puede verse a más de un metro de distancia.
El frío, característico de la zona, arrecia con fuerza. El cuerpo empieza a temblar. Aquí, en la madrugada, la temperatura desciende a 16 grados centígrados, debido a que este bosque se encuentra a 2.950 metros sobre el nivel del mar.
Con el transcurrir del día, el sol comienza a elevar la temperatura y la neblina, poco a poco, se disipa. La reserva forestal, devela su magnitud.
Los rayos solares evaporan la poca bruma restante y el astro rey brilla con intensidad en un cielo azul profundo. Pero en este lugar el clima puede cambiar abruptamente.
Pronto, la vegetación característica de zonas húmedas como helechos, musgos, líquenes, bromelias y orquídeas, queda cubierta por abundantes y brillantes gotas de agua.
“Esta reserva, gracias a su humedad, es un generador de oxígeno, pero lo más importante, es un regulador hídrico de la zona, provee agua a diferentes afluentes y estos llegan a la represa de La Fe que suministra agua a una parte del sur del Valle de Aburrá”, dice Sergio Franco Arango, promotor agroambiental de El Retiro.
Él también agrega que este bosque posee una gran variedad de especies no solo de flora sino de fauna. “Aquí habitan tigrillos lanudos, ocelotes, osos perezosos, zorros perrunos, entre otros. Además la Sociedad Antioqueña de Ornitología tiene esta zona como una de las más importantes para el avistamiento de aves por su gran variedad”.

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