Así, un celular podía ‘costar’ cero pesos o mucho menos que si se compraba de contado, siempre y cuando el cliente garantizara, mediante la firma de una cláusula de permanencia, que estaría atado a un operador específico por un tiempo determinado.
Este modelo de contratación estará prohibido a partir del martes primero de julio. Desde ese día, las personas deberán comprar de contado los equipos o conseguir financiación. En este segundo caso, el operador está obligado a suscribir dos contratos con el cliente, uno por el servicio y otro por el aparato, y a discriminar el cobro que hace por cada concepto en la factura mensual.
De hecho, si se atrasa en las cuotas de su celular, pero sigue cumpliendo con el importe del servicio, el operador no podrá cortarle las llamadas ni la navegación. También será posible adquirir un celular de contado o a cuotas en las tiendas de los almacenes de cadena, quienes tendrán una mayor variedad de equipos libres en sus estantes.
“La justificación de la medida es generar más condiciones de competencia en el mercado móvil, con un componente adicional: la protección de los usuarios. Con las cláusulas de permanencia no había información clara sobre cuánto se pagaba por el celular y cuánto por los servicios móviles”, explicó Juan Manuel Wilches, comisionado de la CRC.
El funcionario aclaró además que los usuarios que tengan contratos firmados antes de la entrada en vigor de la norma deberán recibir información detallada –en sus facturas– sobre las fechas de inicio y terminación de los mismos y las penalidades que rigen en caso de cancelarlos anticipadamente.
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