lunes, 7 de julio de 2014

Hombres que recuperan el rostro de los exhumados en Antioquia

Devolverle el rostro a los muertos sin nombre es el reto de los morfólogos del CTI. Las pistas que ellos tienen sobre muchos desaparecidos son pocas. Incluso, algunos llevan más de una década en el laboratorio de la Fiscalía de Medellín. Eso sin contar el tiempo que estuvieron en una fosa clandestina.
Recuperar la apariencia que esos restos tenían en vida es una tarea difícil. Los investigadores tienen como único punto de partida un cráneo. Pero para ellos no hay imposibles. Son científicos y a la vez artistas.
Sin tener testigos, son capaces de dibujar la cara casi exacta que tenía el hombre, mujer o niño antes de morir. Así queda demostrado cuando familiares o amigos cercanos ven en medios de comunicación el retrato de un allegado y lo reconocen.
Después de un cotejo de ADN comprueban que esos restos le pertenecían a él, quien desde hace varios años estaba desaparecido.
Juan Carlos Hernández, director de Morfología del CTI Antioquia, quien lleva 15 años en el oficio, cuenta que cuando toma un cráneo con sus manos, este le habla. Le revela cuál era su sexo, raza, altura y edad. También la forma de sus ojos, el tamaño de su nariz, boca y mentón.
Es en ese momento que empieza a dibujarlo a lápiz o con tecnología digital. Esa persona poco a poco cobra vida. Le moldea la textura y el contorno facial. Lo único que no puede ver es cómo eran sus orejas y cabello. Por lo que tendrá que imaginarlos. El color de piel es posible descifrarlo por el grosor de los huesos y rasgos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario