viernes, 11 de julio de 2014

Carta de despedida a Brasil 2014, un Mundial inolvidable

Se nos va el Mundial. Fueron 1432 días de espera desde Sudáfrica y ya, como si fuera una gota del más fino elixir, Brasil 2014 se diluye en el paladar. Se escapa, infamemente, sin que los mortales fanáticos podamos alargar la fiesta, extender el placer.
Se va Brasil y, eso sí, se despide con 31 días maravillosos. Tanto, que hacen valer la pena la espera. Es injusto, es cierto. Pero a la vez ese es el encanto del Mundial. Lo bueno, lo verdaderamente bueno, se disfruta así, con cuentagotas, en dosis mínimas de este viagra en forma de balón, pero suficientes para llegar al clímax de la felicidad, a un orgasmo de un mes.
La celebración del fútbol comenzó con una inauguración que, afortunadamente, duró cerca de una hora. Lo importante es el fútbol, siempre lo ha sido, y por eso el pitazo inicial trajo las emociones de Brasil y un triunfo apretado ante Croacia, que se puso en ventaja 

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